Benvid@s a CCGX

Presentación

POR QUÉ DECIR SÍ A LA CUSTODIA COMPARTIDA

  • Disminuye la tristeza y la ansiedad por la pérdida que sufren los niños cuando sus padres se separan; el padre en la custodia compartida no pasa a ser un simple visitador.
  • Mantiene un contacto estable con toda su red familiar, materna y paterna, importante pilar de apoyo y cariño para el niño.
  • Desaparecen los conflictos entre adultos por la IGUALDAD que les permite, en el día a día, ejercer su deber como padre/madre, participando en todo lo que tiene que ver con el hijo/a: médico, colegio, actividades, problemas cotidianos, etc.
  • Desaparecen las maletas, pues hay casos en los que los adultos son los que se mueven al domicilio del niño, aunque la mayoría de las familias necesita dos viviendas en las cuales el niño dispone de todo lo necesario, de forma que no necesite llevar más que libros o similares de forma puntual. Hoy en día, con los regímenes de visitas quincenales + vacaciones de verano + Navidad + semana santa + carnavales, el niño hace constantes cambios con su maleta, pero esto desaparece en el CC porque los dos progenitores tienen el deber de hacer que el niño disponga de todo lo necesario y tenga un espacio propio en casa de mamá y papá.
  • Beneficia a la famila materna y paterna por extensión, que no tiene que romper los vínculos con los menores, hecho que ocurre hoy en día por el escaso tiempo de visita que tiene el no custodio. Esto mejora los niveles de felicidad y la participación de toda la red familiar del niño.
  • Reparte y así disminuye la carga de responsabilidad del adulto tradicionalmente custodio, que puede rehacer su vida y continuar con su carrera profesional si lo desea. Esto también aumenta los índices de bienestar familiar y reduce el conflicto.
  • Reduce la sensación de pérdida del no custodio, en lo referente sobre todo a los hijos (educación, ocio , salud, etc.) y se reduce el sufrimiento emocional.
  • Reduce el conflicto relativo al reparto de las responsabilidades y respecto a los derechos de las partes, con un diálogo de igual a igual, donde es más sencillo aparcar cuestiones personales y centrarse en el bienestar de los niños. Ambos ejercen la patria potestad, ya que disponen de los medios necesarios (espacio y tiempo). La corresponsabilidad parental se normaliza.